Quiero tener un jardín grande y hermoso. Lleno de flores de todos los colores y olores. Flores que saludan la inmensidad del cesped, que alegre miradas cabizbajas, que bailen al ritmo de las brisas. Con árboles que acarician el cielo, que dan sombra cuando el sol esta muy feliz y cobijo cuando el cielo esta triste y llora. Quiero un arco iris en la tierra. Por el cual pueda correr sin mirar y perderme en la plenitud de la alegría. Ser feliz y ser parte de ellos, de todo. Un paraíso en mi vida gris. Opacada por la realidad enfermiza. Utilizada y destronada.
Mi nombre es Nícolas y quiero tener un jardín grande y hermoso. El espacio que yo veo por mi ventana es gris medio marrón y con mucho polvo. Cuando algún tallo quiere batallar por su vida y ser el conquistador del nuevo terreno mi papá le arranca el jugo de la vida y lo somete a torturas inimaginables. Aplastadas contra una maquina del demonio, succionadas a la eterna oscuridad. Maltratadas. Según mi papá es para uso médico, para salvar la vida humana de las personas. Yo me pregunto: ¿Tratar de salvar una patética vida humana a costa de la belleza natural del significado vida? Gracias papá por ser todo lo que yo detesto.
En las noches cuando el duerme me escabullo por la ventana para irme al jardín muerto y me echo ahí con ellos, los de abajo. Los que intentan subir y vivir. Les hablo lentamente, susurrando. Pidiéndoles disculpas por la maldad que depara su fortaleza.
Acaricio el viejo suelo y siento un dolor en el pecho que no puedo describir.
Quisiera ser uno de ellos. A veces me quedo toda la noche ahí, llorando. Algo que tiene que cambiar. Algo va a cambiar.
5 de octubre de 1994 salgo decidido de la casa sin el permiso de mi papa a comenzar con el cambio. Quiero un jardín grande y hermoso. Camino por la calle sin conocer el destino de mis pisadas.
- ¿Dónde puedo conseguir un jardín hermoso señor?
- ¡Qué hablas niño tonto!
- Señora ¿Donde puedo conseguir un jardín grande?
- ¡No me toques, estas mugriento!
- Nadie me quiere ayudar.
¿Por qué no? Le pregunto a mi mama mirando al cielo gris casi negro, pero lo único que recibo es una lágrima. Mi mama esta llorando porque nadie me quiere ayudar a conseguir mi jardin grande y hermoso. Me estoy mojando. Comienzo a correr gritando por ayuda. Pero la gente desaparece como sombras en la noche. Me encuentro solo en medio de la calle y me duele el pecho. Me siento para descanzar y parece que mis ganas de cambiar elmundo no pueden contra la poderosa mafia de la naturaleza humana. Duermo ahí.
Sueño con un inmenso terreno verde, de diferentes verdes, oscuros , claros, fosforescentes. Y árboles que no tienen fin rodeado por flores de los miles de colores. Con olores que refrescan al ser aspirados. Estoy felíz.
- Ya vez mama te dije que lo iba a lograr.
- Si es cierto Nico, yo nunca dude de ti, y vamos a estar siempre juntos ahora.
Con cada hecho cambiado hay un sacrificio, y tu eres un chiquito muy especial. Perdón que te haya dejado por tanto tiempo.
- Ay mama yo siempre supe que esto iba a suceder.
- Bueno pero no ahora hijo. DESPIERTA.
Despierto en mi cama con el dolor en el pecho más fuerte que nunca. Y hace tiempo que no me salia sangre de la boca. Me levanto y veo por la ventana. Algo ha cambiado. Hay un enorme árbol en medio del jardin muerto. Grande y verde oscuro. Siendo bañado por la lluvia torrencial que sigue inundando los hogares de los de abajo. Quiero salir a ver el árbol. Pero me siento un poco débil. Me cuesta mucho el caminar y me duele el pecho. Llego a la puerta y la abro. Es como ver un nuevo mundo. En medio de la nada ahora hay algo. Corro con todas mi fuerzas, llorando de la alegría, sintiendo las gotas cubrir mi delicado cuerpo enfermo. Derrepente siento que me caigo antes de llegar al árbol nuevo. Me golpeo la cara en el lodo y mi cuerpo cambia de color.
Cierro los ojos.
Los abro.
Me paro y abrazo el árbol que me recibe con tanta alegría. Mi mama. Era mi mama. Me carga y me llena de besos, esta llorando pero creo de felicidad. Yo estoy muy feliz.
Pero lo que me parece raro es que hay un cuerpo a unos pasos de donde estoy. Es un niño pero no se mueve. Es un niño que no respira. Soy yo.
Mi mama me sostiene de la mano mientras que papa se acerca corriendo, gritando algo que no logro entender. Me abraza, me carga y me lleva adentro. Veo como me lleva con mucha preocupación. Creo que acabo de morir.
Mi mama me sigue sosteniendo la mano mientras que la puerta de la cocina se cierra. En el viderio de la puerta se refleja el jardín. Se reflejan dos árboles, uno muy grande y el otro recién creciendo. Juntos como mama e hijo.
Ha pasado un año y el jardín polvoriento que conocía ahora se lleno de flores. Los de abajo por fin han podido subir y vivir como se lo merecen. Yo ya he crecido. Y en mi brazo izquierdo hospedo a una familia de ardillas y en mi pecho m ehan tatuado un corazón, el que nunca tuve.
Mi mama esta enorme, cubierta de flores amarillas, acariciando el cielo con cada movimiento. Aquel que pase por estos lugares no puede dejar de sonreír y sentarse aunque sea unos segundos para contemplar la belleza verdadera de la vida y la tierra.
Una familia unida.
- Mama, te dije que lo iba a lograr. Ahora tengo un jardín grande y hermoso.